| It's pleasure and pain, no loss no gain | Pretty in pink, isn't she? |
Summercase 2007
Calor, sudor, polvo y viento aullando. No, no es una película de Sergio Leone sino el Summercase 2007 en su edición de Boadilla del Monte. El infierno del que sales blanco si vas de negro (literalmente).
Servidora lleva muchos años yendo a eventos del estilo y no perdona un festival al año, aunque reconoce que los años no pasan en balde y la paciencia se agota. ¿O será que la mala educación va brillando por su ausencia? Sea como fuere y tras estar dos días pendientes de los medios de transporte, allí aparecimos sin menor contratiempo. No sé si la organización creyó cándidamente en los mensajes y el autobombo electoralista tipo te llevamos el Metro a la puerta de casa que aún arrastran algunos desde mayo, pero desde luego pensar que los miles de personas que utilizamos el servicio de autobús–lanzadera de la organización podríamos ir al recinto en el mal llamado “Metro ligero” es pecar de ingenuos. Para aquellos que no lo han visto, es una especie de tranvía con dos miserables vagones en el que a duras penas calculo que entren 40 personas (posiblemente puedan entrar más, otra cosa es que el motorcillo tire) y por lo que escuchamos, aún está en fase de pruebas. A todo lujo, vamos.
Nota: si usted va a un festival en el que tiene pensado reunirse con varios amigos suyos, llévese algo que le permita ser fácilmente identificable. A falta del suficiente mal gusto como para agenciarme una camiseta amarillo fluorescente, llevé un sombrero tipo cowboy granate que fue el triunfo: protege contra el sol, ayuda a retirar el pelo del cogote cuando los sudores acechan y además le hace a una identificable en la masa, ¡todo son ventajas! Regocíjense a gusto con mis pintas festivaleras, inmortalizadas por The Faith Healer. Hortera pero funcional, señora.

Mano a mano con agua y sidra. Everything everything (I’m invisible…)

La Última Cena (antes de menearnos hacia otro concierto)
Viernes 13 (uh-oh…). James salen a escena y no defraudan a los que acogimos con ilusión su vuelta a los escenarios. Un Tim Booth con bigote pero por suerte sin llegar al grado “zen” del que me habían hablado, entregado junto con Larry Gott a un público que correspondía coreando la selección de grandes éxitos que ejecutaron (bueno, reconozco que la primera fila estaba llena de británicos que se las sabían todas, los patrios no llegábamos a tanto pero casi, eh). Sin olvidarse de “Say something”, “Getting away with it (all messed up)” o la fabulosa “Sometimes (Lester Piggott)”, con la que me hicieron feliz.
Por desgracia James coincidieron con Soulsavers y me quedé con muchísimas ganas de ver a Mark Lanegan en acción (últimamente escucho bastante su compartido con Isobel Campbell), por lo que me contaron fue un gran concierto. Otra vez será.
Encamino mis pasos hacia el escenario donde Jarvis Cocker amenazaba con tocar. Y digo “amenazaba” porque tras agotar parte de sus cartuchos sonoros con los 4 primeros temas, entre ellos “Heavy weather”, las posturitas, tocamientos y pose-qué-guay-soy pasaron a ocupar el primer plano y no soporté el bajón musical. Resignada a hacer tiempo, las manos amigas de Brumella Brumaria y Mortimer Rata me salvaron y recondujeron a la última parte del concierto, en la que Jarvis se debió despertar y tocó una polvorienta melodía llamada “Big stuff” que le hizo ganar algo de puntuación en mi ranking personal. Sigo sin comprender las críticas demasiado infladas para mi gusto que recibió el concierto en la prensa “oficial”, será que Pulp visten mucho pero Jarvis en solitario se me queda flojo.
Llega el momento de la noche que muchos habían estado esperando desde hacía tiempo: el regreso de los hermanos Reid con The Jesus And Mary Chain. Un sonido medianamente bueno que algo mejoró al avanzar el concierto y temas variados como “Just like honey”, “Cracking up”, “Blues from a gun” o “Snakedrivers”, pero demasiada frialdad por parte de la banda y los años que tampoco pasan en balde para los demás. La primera mitad fue como escuchar los álbumes en casa, con interacción nula entre los escoceses y un público que se quedaba con las ganas de más; por suerte la segunda mitad les apañó la noche y pudieron terminar dignamente.
Otros “grandes” del cartel fueron Orchestal Manoeuvres in the Dark, personalmente el mejor concierto del viernes y del festival completo. Comenzaron fuerte con “Enola Gay”, terminaron con “Electricity” y en el intervalo no dejaron descansar a ninguno de los presentes en la carpa. La banda, especialmente Andy McCluskey, no pararon de moverse y animar; el sonido fue bastante bueno y todo un acierto llevar batería en directo, junto con bajo y vientos. El setlist trajo algo de cola: la sempiterna discusión en relación con este tipo de grupos ( no deberían limitarse sólo a los manidos singles versus no deberían tocar demasiadas canciones nuevas porque la gente les viene a ver por los temas clásicos ) que suele zanjarse con la “calle de en medio” (predominio de clásicos en el repertorio con algún tema nuevo). No me importó lo más mínimo que apenas hubiera temas que se salieran de los clásicos, de hecho creo que en un festival es lo suyo y que los temas nuevos se pueden tocar en conciertos “propios”. Tampoco lloré porque coincidiera con Air, aunque los franceses me gusten. Otros más para la lista. Y la nota personal: tras las memorables “Jean of Arc” y “Jean of Arc (Maid of Orleans)”, ambas de mi álbum favorito de estos señores, mantuvimos un aplauso de 2 minutos en el que me acabaron doliendo las manos. Momento “carne de gallina”.
El cuerpo estaba ya para pocos trotes, pero aún pude ver (más retirada del mogollón, eso sí) a Kaiser Chiefs. No tienen un mal directo, pero es otro de esos cientos de grupos que no me dicen gran cosa. Despuntaron con “Everyday I love you less and less” y ahí ya desconecté, aunque me autoimpongo como deberes escuchar el album unos cientos de veces, a ver si les cojo el gustillo (esto lo digo porque me cuesta horrores llegar a apreciar los álbumes de grupos como Radiohead –“Pablo Honey” aparte, ese entra a la primera– a menos que los escuche 8 o 10 veces, pero en cambio digiero perfectamente álbumes que a la gente les cuesta bastante más escuchar, como cualquiera de Tool de los antiguos o el “…And justice for all”, con el que tuve alguna discusión musical en mi juventud).
Lanzadera de vuelta a Colonia Jardín, dientes y a la cama, sin lamentarme no haber curioseado a Chk Chk Chk porque pese a lo que intenten vender, a la media hora de cualquier disco ya estoy saturada de tanto “chunda”. Mis agradecimientos a Farola_Paraguas y Das Serruchen, a los que me acoplé vilmente en varios conciertos. La fiesta de los OMD queda para el recuerdo ;)
El sábado 14 parecía que nos hubiéramos puesto todos de acuerdo para llegar a la hora del concierto de PJ Harvey, habiendo sacrificado a Editors, que me resultan más de lo mismo (inserte aquí discusión sobre bandas mencionando a Interpol y Joy Division) aunque “Munich” tenga su gracia.
Polly Jean, vaporosa en su imponente vestido blanco de manga larga con el que tuvo que sudar la gota gorda, demostró que es la reina esta vez en solitario. Ella se basta y sobra para dar un buen concierto con su guitarra y piano, y alguna base pregrabada de vez en cuando, pero me resulta un ritmo demasiado lento para un festival y abandoné a los 40 minutos (se abre el momento “lapidación”, señores) con el buen recuerdo que guardo de su concierto – con banda esta vez – del Festival de Benicàssim 2001. Aun así, me quito el sombrero ante ella por su actuación de ayer.
Gracias a la desbandada pude ver un pequeño fragmento de Phoenix, a quienes no conocía pero que me agradaron bastante, pese a formar parte de la hornada “bandas de rock que suenan todas igual” con la que nos llevan varios años bombardeando. Investigaremos pese a ello.
The Flaming Lips fueron algo decepcionantes, sobre todo para quienes fueran a verles expresamente. La puesta en escena estaba trabajada, con sus monigotes vestidos de Santa Claus, sus aliens y sus fuegos artificiales, musicalmente sonaron bien, pero probablemente el concierto del día anterior en Barcelona le pasó factura a Wayne Coyne porque su voz estaba en bastantes malas condiciones y sonaba un poco lamentable. “Fight Test” era como para esucharla… Aparte, servidora empezaba a acusar que tanto en la presente edición como en Summercase 2006, las bandas se empeñen en escoger temas bastante lentos y/o no planificar bien el orden, de modo que hay partes de los conciertos muy fuertes y otras soporíferas.
Haciendo tiempo, acabé en viendo a Astrud (de nuevo) media hora. Reconozco que me hacen gracia estos chicos y el año pasado en el mismo festival me pude echar unas buenas risas con ellos. Aunque no tocaron ninguna canción de mi querido “Mi fracaso personal” mereció la pena sólo por escuchar “Son los padres”. ¡¡Al fin alguien me entiende!!
Este año ya lo sabe, lo de los reyes y los padres.
Sale al salón, y mira a su madre a los ojos,
y ve el árbol y los regalos, y entiende que eso era todo, era todo.
El árbol, los regalos, eso siempre ha sido todo.¿Y ahora qué hacer, después de la primera gran mentira?
Porque eso es lo que es,
no una ilusión o un juego sino una mentira,
una mentira, los reyes son mentira.
Tras el momento petardo que todos tenemos, el gran concierto del día y mi segundo favorito de esta edición. Un órgano de tubos y enormes cortinas rojas sobre las que aparece proyectada una biblia, no hay duda: Arcade Fire salen a escena. Grandioso concierto en un principio con no muy buen sonido en el plano vocal, pero con una gran implicación de la banda y una ejecución casi perfecta. Los de Montreal hicieron una puesta en escena impecable, tocando prácticamente el “Funeral” íntegro, para mi regocijo personal, y gran parte del “Neon Bible”, grande “No cars go”. La carne de gallina al escuchar a los miles allí reunidos corear “Haiti” + “Rebellion (Lies)”. Me recordaron demasiado (aunque todo en su debido plano) a Belle & Sebastian en el Summercase 2006: banda populosa de multiinstrumentistas, vientos y cuerdas incluidos, que se entregan al público y arrasan; si ya nos dejaron maravillados en un gran escenario al aire libre, qué no harán estos chicos en un teatro.
El resto de la noche la crónica es más vaga: el agotamiento y la pereza a partes iguales me permitieron escuchar a Bloc Party desde la distancia y no parecían sonar mal, otros a investigar; los cuatro temas de LCD Soundsystem que vi me hicieron reflexionar sobre si existe un cielo especial para algunos baterías y el cuerpo se me agotó como para resistir más de 3 temas de Scissor Sisters (aparte que una no es tan petarda, aunque a veces escuche petardadas).
En definitiva, el objetivo anual festivalero cumplido y bastante satisfecha de la “inversión” (estos eufemismos son insoportables…) de la entrada, pese a la corta vida del festival están haciéndolo bastante bien estos chicos. Ah, ¿qué nos deparará el Summercase 2008?

#2· Mortimer R.
16 July 2007, 15:50Pues yo no estoy nada satisfecho, jeje. Ya colgué una crónica en el last.fm y me llueven los palos de los indis. ¡ay, ay!
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#1· nosfer
16 July 2007, 08:35bonita reflexión sobre el metro ligero…
por otro lado, es bastante divertido eso de fijarse en que cambia una crónica respecto a otra…