Para ti, joven ochocientos-eurista Capacitación

It's the end of the world as I know it and I feel fine


26 February 2007, 16:50 by Zelkova @ Exhibitions

Ayer fue un día fructífero en muchos aspectos que compensaron el madrugón, dedicado casi completamente al intelecto y las artes, pasando por brebajes fermentados de manzana y lúpulo, y cocina libanesa.

Mi última oportunidad de asistir a la exposición Man Ray, Luces y sueños en la Fundación Carlos de Amberes. Personalísimo fotógrafo que explora desde formas y texturas, o la moda en los años 30 y 40, hasta el “retrato del alma”, denominación propia uno de cuyos ejemplos es la fotografía del dadaista Tristan Tzara con monóculo, quien destila una mirada entre inquisitiva y soñadora según haya lente o no delante del ojo. Magistral.

La más bien escasa muestra de fotografías incluía 13 proyecciones del autor, de las cuales visioné Les Mystères du Château du Dés (1929), muda con acompañamiento musical. Veinticinco minutos de extravagancia, a ratos ingenuidad al integrar de forma muy natural el cuerpo humano y la gimnasia, misteriosa con sus encuadres de abajo hacia arriba provocando sensación de misterio, y sobre todo no apta para estómagos sensibles que no soportan filmaciones sin soporte fijo (algun@s temblarán recordando a los “dogmáticos”).

En resumen, una exposición algo escasa que no justificaba los 3 euros que costaba la entrada. Menos mal que una conserva el carnet de la universidad y se conserva estupendamente, y puede permitirse pagar sólo 1 euro. Ah, los genes y la memoria…

Y varias horas después y platillos especiados de por medio, un filme imprescindible, ceremonias hollywoodienses aparte: La vida de los otros. Una de las mejores películas que he visto en los últimos años, y eso que cada vez abundan más en cartelera las pelis “sesudas” de tipo “europeo” (por contraposición con el cine estadounidense “típico”, vulgo americanadas) que los que me conocen saben que amo. Tranquilos, no soy amiga de los spoilers así que poco contaré del argumento, simplemente que es una historia humana como pocas, que habla de la libertad desde el interior de un régimen totalitario, del espíritu humano y la empatía por encima del sometimiento político.

Y aunque abomino de la industria cinematográfica gringa me alegro sinceramente del Oscar que les han otorgado, pues el momento “afterfilm” de tertulia sobre las impresiones causadas fue tan grato como la película en sí, signo inequívoco de su calidad. Buen mes, pardiez, encontrarse a Sebastian Koch por duplicado en cuestión de dos semanas no es trivial: El libro negro también se deja ver.

overflow, population, common food
but it’ll do to save yourself, serve yourself…




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