| You do not want to believe, you are sleeping | El desorden humano |
Por una alimentación equilibrada y natural, ni demasiado yin ni demasiado yang
Alcalá de Henares, domingo 4 de febrero. Hummus, cous-cous vegetal, ensalada de lombarda con pasas y sésamo, falafel con un toque de canela, lasaña de coliflor, pastel de soja, tortilla de espinacas y pastel de almendras con semillas de amapola, entre otros platillos caseros deliciosos. ¿Quién puede pedir más por la módica cantidad de 7 € y de paso obtener financiación para llevar adelante un proyecto de consumo sostenible?
En este siglo de la variedad que vivimos (los occidentales, claro) sólo unos pocos intentan volver a lo natural a la hora de elegir lo que llevarse a la boca sin olvidar sus creencias socioeconómicas y éticas. Un ejemplo de las escasas iniciativas que existen en este país es el colectivo BAH! (acrónimo de Bajo el Asfalto está la Huerta), perseguidor de un modelo racional de producción, distribución y consumo, al cual sigo tangencialmente por tener amigos en varios de los grupos de consumo de Madrid y haber disfrutado en primera persona de las verduras BAHeras. Y al cual prometo pertenecer algún día, cuando ya no tenga huerto en casa (ventajas de vivir en un pueblo, oiga).
Pese a estar demasiado polarizada hacia un extremo, como piensan algunos, esta iniciativa es un ejemplo de lo que puede hacer el interés por una alimentación más natural y el compartir esfuerzos. No en vano un domingo al mes a los cooperativistas les toca llenarse de tierra al hacer las labores de temporada en las varias huertas que disponen en Madrid y Guadalajara. Lo que algunos pueden considerar repugnante es una invitación a reflexionar sobre el papel del hombre en la biosfera, especialmente a los urbanitas madrileños que, cada vez más, creen que la leche sale de los bricks y las zanahorias de las bolsas de plástico. Y sí, puede que esté demasiado polarizado, pero ya es una iniciativa que en el otro extremo dudo mucho que alguna vez se llegue a ver. A menos que se consuma exclusivamente productos delicatessen, ya que ellos sí que pueden permitírselo, claro.
Únase a la moda verde, señora: las lechugas, el último grito en camisetas en París.
Lamentablemente estamos a años luz de la conciencia ambientalista y naturalista que existe en otros países de nuestro entorno para que se desarrolle un consumo de productos orgánicos o mal llamados ecológicos a nivel de mercado. La buena noticia es que en gran parte se debe a la falta de una “educación del entorno” que, pese a seguir siendo bastante deficiente, ha mejorado mucho en los últimos años y puede seguir incidiéndose por esa vía. Mucha paciencia.
La justificación de mucha gente es vaga al estilo pescadilla que se muerde la cola: “sí, me parece bien que haya productos orgánicos, pero no los compro porque me parecen demasiado caros”. Y como sólo los compran cuatro gatos los precios no pueden ser competitivos con los de producción industrial y así entramos en un bucle ad aeternum. Ay, cuando me acuerdo de la amplísima sección de vegetales orgánicos en los supermercados gringos, al lado de los de producción industrial y sólo ligeramente más caros que estos últimos… Yo soy de las que no escatima en comer bien (ojo, en cuanto a calidad): prefiero pagar más caro por verdura sin plaguicidas ni fertilizantes químicos, por carne con denominación, por pollos y huevos de corral – la pena es el pescado, no conozco certificación de piscifactorías aunque sería un paso interesante -. Y si han probado este tipo de productos, coincidirán conmigo en que el sabor no tiene nada que ver y merecen la pena. Si a eso le sumamos un menor impacto sobre el medio, un mejor trato a los animales y un bajo uso de productos químicos, bienvenido sea gastar un poco más a fin de mes, pese a ser de la Generación de los Mileuristas. Quizás no su bolsillo, pero su estómago se lo agradecerá.

#5· Mortimer R.
8 February 2007, 04:41“Eliminemos carnes de todos nuestros platos/ comamos cereales, son ricos en hidratos!!”
Jeje, yo es que soy un vegetariano convencido desde hace mucho tiempo y si miras bien el trasfondo y la argumentación aparte de la ética (las granjas factoría son los Autchwitz del mundo animal) verás que el pasto destinado a estos pobres bichos ocupa miles y miles de hectáreas. No todo lo que come una vaca lo aprovechas para papeártela, esa vaca consume energía y evacúa, naturalmente, generando también toneladas de residuos.
Es decir, que sin animales muertos encima la mesa tendríamos mucho más para consumir nosotros mismos y además sin contribuir a una mafia de torturadores que basa su gran imperio en mitos como “hay que comer de todo” o imponiendo sutilmente la costumbre occidental de despilfarro absoluto que es tener la carne y el pescado a diario y además varias veces en la misma jornada.
A otra cosa, ¡Estate atenta, que Viveka te mandará un e-mail esta mañana!
Bye bye.
#7· Zor
9 February 2007, 11:26Ayer pusieron un documental en documania “Los alimentos del futuro” que aunque un poco sensacionalista estaba bien. Ya tengo algunas bases sobre lo que puede hacer un alimento transgenico con el entorno. Y es que es cierto, si haces un supervegetal, si eliminas totalmente las plagas, si modificas a los seres vivos de estas formas, no hay una competencia sana en el medio ambiente. Un tomate transgenico hiperresistente va a cargarse todo lo que esta alrededor, y va a ponerse en la cabeaz de la piramida. Las plagas sirven para que otros animales se alimenten, que a su vez…
Lo mas interesante del documental era todo el tema de la agricultura autosostenida. Y daba miedo lo de los salmones transgenicos, que al tener ventaja sobre los normales, podia sustituir a toda la poblacion en apenas unos años.
#9· Chavalitonesio
15 February 2007, 09:18Hola Zelkova, Hola gente…
Pues resulta que yo también estuve en aquella comida y que soy una de las personas que pertenecen a grupos de consumo del BAH! a las que Zelkova hace referencia en su “post”. Aunque Zelkova describe bastante bien la iniciativa, me gustaría explicar algo sobre la misma que la diferencia de la “agricultura ecológica” convencional. Es cierto que los productos “orgánicos” son caros, ¿Porqué?... porque aunque a diferencia de los productos convencionales no se producen ni con pesticidas ni fertlizantes dañinos, si que participan del mismo sistema de distribución y consumo son miles de intermediarios, y esto es lo que los hace comparativamente caros respecto al resto de productos, ¿Que impacto tienen, entonces, si al final solo los van a consumir cuatro gatos?. Las verduras del BAH son producidas en huertas cercanas Madrid y Guadalajara y TODA la cooperativa (que incluye productores y consumidores) pacta los precios y gestiona la distribución, lo que no añade sobrecostes. Es decir, nosotros nos lo guisamos y nosotros nos lo comemos.
La solución al problema de la alimentación no está solo en la producción de alimentos (que debe cambiar, es cierto, y ser más ecológica), sino los circuitos de distribución y consumo de los mismos. ¿Os habéis preguntado alguna vez porqué a los cultivadores de patatas de Castilla León solo les llegua un 2% del precio final de estas en el supermercado?, ¿o que en el planeta se producen alimentos (cuantitativamente)para el doble de la población mundial, mientras un tercio de la misma pasa hambre?.
La cosa es cultivar mejores productos, pero también organizarse entre los consumidores, romper la brecha productor/consumidor y reactivar los “circuitos cortos” de consumo… y esto se logra con el BAH, con el huerto en casa de Zelkova y con otras inciativas de base. El “gourmetismo” ecológico no está mal y puede ayudar a sensibilizar a los consumidores, pero por si solo no va a ninguna parte.
Muchos besos.
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#1· Zor
5 February 2007, 22:46¿Has visto Earthlings? Bajatelo, creo que te gustará.
El principal problema hy en dia en las ciudades es que comer productos biologicos es prohibitivamente caro. No digo un poco mas caro, sino prohibitivamente. Al margen que las clasificaciones y las indicaciones estan tan claras como las tarifas de moviles. La gente prefiere desistir antes de intentar descifrar si este huevo es ecologico, biologico, natural, de granja, de corral, de pollo frenetico, o generado por ordenador.