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Changes: turn and face the strain
Siempre creí que el mundo en el que vivimos, por delimitar un sistema conocido, estaba regido por el azar, en el que los eventos suceden por ley de probabilidades: esto es, hay una serie de cosas que suceden porque es más probable que sucedan, lo que no impide que en ocasiones ocurran otros eventos menos probables. Así es el azar, amigos, olvídense de creer en un destino escrito. Nótese la acepción de “azar” como algo no absolutamente aleatorio, sino como posibilidades dentro de un amplio rango pero tampoco completamente determinadas. Complejo, ¿verdad?
En los últimos tiempos he sostenido ciertas conversaciones que me han hecho reflexionar sobre las bases de conocimiento que aplico a mi concepción del mundo, reconozco que poco desarrollado por mi parte. Esta entrada es un primer fruto de un proceso dirigido a supervitaminar y remineralizarlo, una primera pieza en mi puzzle mental que quiero compartir, pese a ser consciente de que les puede resultar un verdadero tostón. No obstante, pasen y pónganse cómodos, y sugieran o comenten a voluntad.
Nuestra manera de comprender los sistemas ha ido evolucionando con el avance del pensamiento científico, partiendo de la concepción determinista decimonónica de Laplace. El ser humano, en su afán por controlar la naturaleza, pretende hacer predicciones cual Aramis Fuster: basándonos en la física clásica, si conocemos las velocidades y posiciones de todas las partículas del universo en un determinado momento, teóricamente seríamos capaces de predecir el estado del universo en cualquier otro momento del pasado o del futuro. Bonito, ¿verdad? A mí personalmente me aterra el determinismo por negar el libre albedrío y la posibilidad de cambiar nuestro futuro pese a todo esfuerzo, pero a muchos les resulta tranquilizador. Es muy cómodo no tener que decidir.
Como siempre hay algún pero, cualquier conocedor de la física cuántica podría apuntar, “¿y entonces qué pasa con el principio de incertidumbre de Heisenberg?”. Efectivamente, no se puede medir con precisión y a la vez la velocidad y la posición de una partícula y ello conduciría a predicciones imprecisas. Este escollo mental fue “salvado” parcialmente incluyéndolo en la mecánica cuántica, que admite que aunque no se pueda definir con exactitud la posición y velocidad de una partícula, su estado puede representarse mediante una función de onda que muestra la probabilidad de encontrar a la partícula en una posición concreta. Pero ya en el mismo siglo XIX surgieron pensamientos discordantes con el determinismo laplaciano: Poincairé observó la importancia de las condiciones iniciales del sistema, de manera que una ínfima diferencia en ellas conduce a resultados muy diversos en la evolución de los sistemas conocidos como no lineales.
Así, si tenemos un sistema definido por una ecuación y conocemos perfectamente todos los valores que pueden tomar las variables, no podremos nunca predecir con precisión la dinámica del sistema al ser infinitamente complicado tener dos condiciones iniciales idénticas. Aun diferenciándose en millonésimas, el estado del sistema al evolucionar durante el tiempo puede diverger enormemente y conducir a situaciones impredecibles. Adiós control de la naturaleza, bienvenido caos determinista.
El desarrollo de los ordenadores y su capacidad de computación permitió avanzar en el estudio de los sistemas durante el siglo XX y se hicieron numerosas aportaciones en campos como las matemáticas, la física e incluso la biología, como Lorenz y su famoso atractor, el efecto mariposa y demás teoremas sobre las dificultades de hacer predicciones fiables, observables en sistemas tan cotidianos como la evolución del tiempo atmosférico (especialmente notable su falta de precisión cuando se aproximan las vacaciones) o las dinámicas poblacionales de los seres vivos.
El fascinante atractor de Lorenz
Y después de iluminarles con semejante batiburrillo de datos, pasemos a la parte práctica. ¿Qué tiene que ver todo este rollo con nosotros? Aparte de su interés para muchas disciplinas o a la hora de echar un paraguas en la maleta cuando uno se va de viaje, se puede aplicar a otros problemas igualmente interesantes, como la presión humana sobre las poblaciones animales y vegetales.
Existen estudios poblacionales en los que se calculan concienzudamente tasas de natalidad, mortalidad, reemplazo y otras variables, con el fin de ser capaces de conocer el status poblacional en cualquier momento y definir un nivel crítico a partir del cual un incremento de dicha presión conduciría a la extinción de la población. Ilusos… Aparte de ser incapaces de conocer las condiciones de partida, la especie humana, tanto directamente por caza o pesca como indirectamente a través de la alteración del hábitat o la introducción de enfermedades, está constantemente cambiando las condiciones en que el sistema poblacional evoluciona. Así, ¿quién se atrevería a decir que el lince ibérico puede salvarse? Yo no me pillaría los dedos, evidentemente. En cualquier momento pueden manifestarse divergencias y al garete la población, en este caso la especie. Como ven, las dinámicas no lineales son fundamentales también para disciplinas como la conservación. Ni qué decir que de igual forma se aplicaría al cambio climático, tan de moda en los últimos tiempos.
Una última vuelta de tuerca fundamental es su aplicación filosófica, al menos como yo la entiendo. Con el paso de los años, uno se hace su esquema mental del orden del mundo: una serie de variables interrelacionadas que en su conjunto da como resultado nuestra trayectoria personal y nuestra personalidad. Pero, ¿está eso determinado? No, ni siquiera abstrayéndonos de las distintas variables que forman parte de la vida de cada uno. Una misma situación, con ligerísimos matices diferenciales, que se presente en el esquema conceptual de una misma persona puede hacer que su trayectoria varíe. O, de otro modo, uno puede tener todo “perfectamente calculado” (o al menos creerlo, que sería más razonable) en su vida y repentinamente sobrevenir una eventualidad y pum, todo al garete. Cuántas personas se hunden por semejantes situaciones y son incapaces de levantarse… Si partiéramos de la base de la no linealidad del sistema, quizás uno no dejara de hacerse su propia ecuación vital pero admitiría la existencia de divergencias respecto de sus predicciones y dedicaría unos pocos grados de libertad por si las eventualidades. Las ventas de libros de autoayuda posiblemente disminuyeran, pero ganaríamos en tranquilidad colectiva. Por supuesto, este esquema se podría completar tirando de teoría ecológica: la supervivencia de los seres con mayor capacidad de adaptación en un ambiente constantemente en cambio. Pero eso es otra historia y en otro momento será contada, muy al estilo Ende.
Y para terminar, les dejo con una magistral cita que viene a resumir en parte mi filosofía de la vida:
Somos complicados y aún más: nos complicamos. Nos creamos angustias. ¿Qué nos hace lo que somos? ¿La biología, dándonos unas tendencias innatas? ¿Las madres? ¿La sociedad? ¿La vida misma con todas sus circunstancias? ¡Y cuánto juega el azar, cuánto peso tiene a veces un pequeño acontecimiento! Como en las divisorias de los ríos: entre las cumbres de una serranía brota un manantial, en su comienzo es fácilmente orientable: un peñasco rodante puede desviar el hilo de agua desde una vertiente a otra y el Tajo nacido hacia el Atlántico se convierte en el Júcar, rumbo al Mediterráneo…
Para profundizar más:
Hawking, S. (2001) El universo en una cáscara de nuez.
Aguirregabiria, Juan M. Introducción al caos determinista
o la imprescindible Wikipedia: Teoría del caos, Caos determinista.

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#1· Zor
21 January 2007, 12:32Te recomiendo muchisimo
si no lo has leido yaLa mente del emperador, de Roger Penrose. Es un estudio muy interesante sobre el determinismo aplicado al cerebro humano. ¿Es el cerebro humano una maquina extremadamente compleja? ¿Se pueden tomar decisiones realmente, o todo lo que hacemos esta determinado de antemano, y es una cadena de causas-consecuencias invariables?Mezcla neurología con física, matematicas, y al final mete una parte importante de caos y sistemas no lineales.
Yo sigo pensando que los sistemas no lineales, aunque extremadamente complejos y humanamente no predecibles, son deterministas al fin y al cabo, porque aunque la ecuacíon varíe tanto en unas pocas iteraciones que no puedes saber donde va a provocar el huracan las alas de la mariposa, el hecho es que con esa configuracion de momentos y particulas, el huracan se va a provocar. Y si pudieramos duplicar el universo en toda su extension en ese mismo momento, y dar de nuevo a PLAY, el huracan apareceria en el mismo sitio.