| Violence, religion, injustice and death | Changes: turn and face the strain |
La superioridad es ceguera
Poco antes de llegar a la cumbre del cerro, aquella mañana «Arguto» y «Teresina» iniciaron la danza religiosa de los perros que han descubierto la caza: rastreamientos, tensiones, cautos levantamientos de patas, ladridos contenidos. A los pocos instantes un culito de pelos grises se movió entre las yerbas, dos tiros casi simultáneos pusieron fin a la silenciosa espera. «Arguto» depositó a los pies del Príncipe un animalito agonizante.
Era un conejo: la modesta casaca de color de arcilla no había bastado para salvarlo. Horribles desgarraduras le habían lacerado el hocico y el pecho. Don Fabrizio sintió sobre sí la mirada de los grandes ojos negros que, invadidos rápidamente por un velo glauco, lo contemplaban sin reproche pero poseídos por un dolor atónito dirigido contra el orden de las cosas. Las aterciopeladas orejas estaban ya frías, las vigorosas patitas se contraían rítmicamente, símbolo superviviente de un inútil impulso: el animal moría torturado por una ansiosa esperanza de salvación, imaginando poder todavía librarse cuando ya había sido apresado, como tantos hombres. Mientras los piadosos pulgares acariciaban el mísero hocico, el animal tuvo un postrer estremecimiento y murió. Pero don Fabrizio y don Ciccio habían tenido su pasatiempo. El primero había experimentado además del placer de matar el goce tranquilizador de compadecer.

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#1· The Faith Healer
14 January 2007, 16:09La novela me gustó, ahora sólo tenemos que hacernos con la peli (de Visconti, con Burt Lancaster, Alain Delon, Claudia Cardinale… ¡promete!)